Ella está ahí delante a solo unos cortos pasos, y yo aquí, sin saber cómo ni cuando estoy en una habitación que no he visto en mi vida y saliendo prácticamente de la nada, y ella… está ahí. Vaya… lo peor de todo es que tampoco sé quién es ella, ni puedo describirla ni recordarla. No sé si su pelo es rubio o oscuro, ni si sus ojos son de mi tipo o si es el tipo de princesa que siempre me ha desvelado en mis sueños… pero sé que es ella y que está ahí, esperado que me acerque. No se quién es, pero todo lo que tiene, todo lo que es y no es, me atrae como si un agujero negro me estuviera tragando y no podré resistir por más tiempo. Esa chica representa todo lo que he estado esperando, todo, y aun así no la reconozco. A lo mejor es que sé quién es ella y el lugar en el que me encuentro, pero no me reconozco a mí mismo. No, imposible, si fuera así, no sentiría estas irrefrenables ganas de acercarme a ella. ¿Acaso es la nada capaz de sentir algo? No, de la nada, nada sale. ¿Estoy soñando? Demasiadas preguntas para las ganas que tengo de actuar.
Ha levantado la mano y ha susurrado que me acerque.
-¿Qué pasa? ¿No me reconoces? –me pregunta.
¿Y qué quieres que te diga mi diosa? No, no te reconozco ni creo que pueda hacerlo durante el resto de mi existencia, pues no puedo aspirar a tal perfección pero mi corazón quiere dar un paso tras otro y acercarme, acercarme hasta la perdición, hasta esa cama donde están tus labios…
Dios, ¡¿pero qué estoy haciendo?! ¿Por qué pienso esto? ¿Qué me está pasando? ¡Yo no soy así!
-… –¿ya está? ¿Esto es todo lo que tengo que decir?
-¿No sabes quién soy? ¿Acaso no parezco la mujer que nubla tu mente y redirecciona tu voluntad hacia mí?
-Mi diosa… –fue lo único que se me vino a la cabeza en ese momento.
-…tu musa
-…mi inspiración…
-¡No sirve! ¡No sirve! –arranqué de un tirón frustrado la hoja de papel medio escrita y llena de tachones, y la lancé sin acertar en la papelera, que empezaba a temer por su integridad bajo un volcán de papeles amontonados- ¿Por qué resulta tan difícil?
Era el cuarto día que intentaba sin éxito escribir algo de provecho, algo de provecho y que hiciera ver a los demás lo tremendamente fantástico que no soy. Bueno, tampoco hace falta exagerar, tan solo quería escribir algo que me dijera a mí mismo que no tengo que conformarme con esto mismo de aquí, quería crear algo, una máscara tan real y tan maravillosa que hasta ni yo ni mi negativa visión de este mundo pudiera echar abajo,… mi intención era crear una mentira que me pudiese tragar. ¿Por qué? Para alejarme de una realidad que te tiende una mano con cuatro cuchillas pero con una sola venda, que quiere que cubras todo el mal que te pasa con una simple tirita… quería crear… una falsa realidad… donde nunca pasa nada malo…
Y ya se ve, de nuevo acabo preguntándome como he vuelto a acabar en este oscuro rincón, por qué vuelvo a irme al fondo, cada vez más y más lejos de la luz. Aquí solo hay sitio para mí, un lápiz y una cuaderno gastado testigo de mis sentimientos, aunque… esos sentimientos ya no están, hace mucho que le arranqué una a una las páginas y las rompí para no volver a ver nunca lo que escribí en ellas, no quiero mirar a los ojos a un chico asustadizo y reprimido. Hago un rápido recuento (¡y tanto!). Aquí solo estoy yo, mejor así. De todas formas no tiene sentido hacer unas crónicas de algo que solo acabarás conociendo tú, y que tendrás cuidado de no mostrar a los demás, pero ¿que dejaré para mí si acabo siendo un libro abierto del que todo el que quiera pueda aprovecharse?? Tampoco tiene sentido que alguien me acompañe aquí, el tiempo solo acabará por llevárselo y será una piedra más en la montaña, que el viento se lleve y lo arranque de tu muro dejándolo indefenso, al final acabará por caerse y de nuevo me plantearé si vale la pena seguir levantándolo. Lo mejor es ir echando abajo tu mismo el muro, de ese modo podrás seguir pensando que la gente no es tan odiosa como lo pintan y que tú mismo eres la culpa del abismo que te acontece. ¿Pero qué hacer con esas personas que no queremos que salgan del muro? Esas personas que nunca queremos que se vayan y a las que nos abrazamos como niños. Pero eso me remueve aún más la conciencia: ¿No es egoísta querer apartarte de todos menos de esos pocos?
De nuevo me repito que basta ya de cuentos y fantasías estúpidas. Aquello que empecé escribir no va a hacerse realidad, los sueños no son mas que ilusas esperanzas de la realidad que nos gustaría poder mirar, y que al frotarnos los ojos, sigan ahí y no se esfumen como el humo. Si intentamos realizarlos, el mundo mismo se encarga de echarlos abajo, como un castillo de arena derribado por las olas. Podré imaginarme miles de veces como será el primer beso, o si algún día encontraré a esa persona única hecha para mí, pero aunque lo intente, la vida siempre impone una cuenta atrás que solo ella sabe cuando va a acabar.
Y bien, tengo las herramientas y la ayuda para empezar de nuevo a arreglar mi vida. Aún no sé como voy a hacerlo, sé que tengo unas estupendas personitas aquí diciéndome que sí merece la pena empezar todas las veces que haga falta, empujándome para que siga adelante, ahora son tres magníficos pilares, a los que no pienso dejar escapar jamás mientras ellos sigan soportándome, … pero aún me hacen falta varias cosas más, ¿Alguien sabe como se arreglan las grietas de la vida de un pobre bastardo de la existencia? Una cosa si sé, puede que piense que no tiene sentido empezar a levantar algo que se caerá irremediablemente, pero lo que sí sé es que seguiré levantando mi muro mientras tenga a gente que mire hacia mi esquina y quiera acompañarme de verdad.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Le di a la tecla para que se guardara el archivo y cerré el programa.
-Y bien ¿Qué os parece?
-Me parece que esta pasable, muy emo, pero pasable…-respondisteis
-Malditas mariconas –me reí hacia mis adentros…

No hay comentarios:
Publicar un comentario