domingo, 31 de octubre de 2010

¿Somos realmente lo que queremos ser? (30/01/2009)

Artículo de opinión escrito para una revista del instituto

Con este título no me refiero a que haya un señor vestido de corbata que dirija constantemente nuestros pasos, no, me refiero (o quiero hacerlo) a sí en realidad sabemos por qué hacemos las cosas que hacemos a diario, por qué llevo estas zapatillas deportivas y no aquellas, o por qué cuando un joven (menor de edad) empieza a beber un gin-tonic en vez de un refresco. Creo que no muchas son las veces que nos preguntamos cosas como esta, y tampoco ocurre que el ser humano, a lo largo de milenios de historia, se podría decir que ha meditado sobre sus acciones, o si lo ha hecho no ha aprovechado todo lo que pudiera su reflexión. Un ejemplo claro son las guerras, ¿por qué no hablarlo tranquilamente mientras tomamos un café y dejamos los petardos a un lado? No, y sabemos que las guerras nunca traen nada bueno, como dijo Mathama Ghandi: “Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia”; y si embargo seguimos todavía ahí “dale que te pego”. Pero llevándolo a ámbitos más comunes como lo es la vida cotidiana, es real que nos controlan, a nosotros y a nuestras costumbres y acciones diarias, somos unos “borregos” (que no se sienta nadie insultado, no es esa mi intención, me refiero a que seguimos las órdenes que nos dictan si protestar ni contradecir nada), y creo, que hoy gran parte de esto la tiene la sociedad, y si que hay que señalar, la occidental, y si me duele más el índice, es por el capitalismo económico (ojo, que el comunismo no se libra), porque claro, cuanto más dinerito sueltes, más feliz te harán (o eso creemos) y ellos también estarán felices. Y los medios de comunicación tienen también mucho que ver en esto, pues es el encargado de transmitirnos unos valores y unas costumbres que la sociedad, o más bien los que la dirigen y quieren permanecer ahí donde nadie les moleste, quiere que mantengamos. Cojamos el ejemplo de unas zapatillas de deporte, tenemos una marca A y otra marca B, a primera vista las dos están hechas de materiales de buena calidad, son resistentes y transpiran que te cagas, lógicamente deberían valer y venderse más o menos igual, pero claro, por medio está el señor capitalista A que quiere sacar más beneficio que el B, y hace unos anuncios con los que el B no podría ni soñar, ¿cuál se vende más? ¿Cuál llevarías tú?

Otro ejemplo más crítico y adecuado, es el que se da todos los fines de semana en España, en cualquier descampado, calle, discoteca, bar, etc. Miles de jóvenes, (y no quiero deciros que más del 72 % de los jóvenes de dieciséis años beben alcoho) gastan su dinero en distintas variaciones del etanol con el fin de “pasárselo bien”. Si les preguntamos que por qué lo hacen por impresionar (esto es verdad, mírenlo en san google bendito), para parecer adultos (¡pero si tienes 16 años alma de cántaro!), o otras razones estúpidas sin sentido, pero seguro que ninguno sabe realmente porqué lo hace ni los daños que le causará a su organismo tarde o temprano (e inevitablemente). Creo que las tasas de jóvenes consumidores en España son tan altas porque nuestra sociedad no deja de promocionar que si bebes, fumas y demás serás más adulto y aceptado entre el resto del grupo, y por tanto te divertirás más, y puedo asegurar que no es verdad, pero, como no, detrás de eso están los señores destiladores y tabacaleros pinchando para que cada dos anuncios aparezca “Marboro” o “Bacardi”. Lo que quiero decir y sin más rodeos, es que dirigen nuestros actos y pensamientos, sin que nos demos cuenta en cada detallito que vemos a diario, sorprendería saber la cantidad de mensajes subliminales que hay en un anuncio de cualquier tontería (pongan publicidad subliminal en el apartado imágenes de google). Para poder o al menos intentar que esto no ocurra así, debemos aprender a ser críticos y no tragarnos ni hacer todo lo que nos dicen indirecta o directamente (que yo todavía no puedo hacer) y buscar la verdad, por beber alcohol no voy a ser ni más macho ni más maduro, sino tener un hígado hecho una mierda, con perdón de la expresión. Y a la vez intentar que esto no pase a nuestro alrededor ni con los que están siguiendo nuestros pasos (reconozco que no me gustaría ver una generación de enanos embriagados). Por último, y con perdón si he ofendido a alguien, no quiero decir que nos revolucionemos contra el sistema, contra la política actual, contra la religión (que ya hablaré otro día), contra el sistema económico y contra todo lo que se levante y ande (¡Lo cual me encantaría hacer!), un poquito de crítica aplicada y seguro que todo irá sobre ruedas. Esto es lo que yo pienso, y si lo han leído, gracias y allá ustedes con lo que piensen.

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