domingo, 31 de octubre de 2010

Harael


[Fragmento de una historia jamás acabada T.T]

Me pareció oír algo de “buena suerte” o algo así antes de que alzara el vuelo en mitad de la noche. Lo observé hasta que la mota blanca no fue más grande que una estrella, y luego desapareció. Sentado bajo la protección de un castaño enorme, lejos de la mirada acusadora de la luna, una palabra no dejaba de rondar por mi cabeza: Cros, Cros, Cros,… A un ritmo frenético y redundante que amenazaba con volverme loco de un momento a otro. Y pese a que allí no había nadie y no tenía por qué seguir fingiendo ser un muro de contención no dejé que nada saliera, ni un grito ni un quejido de desesperación. No sé cuánto tiempo estuve allí, no recuerdo si llegué a parpadear o si mis tétricos pulmones se atrevieron a respirar, a pesar de que estaba rodeado por la nada me sentía arrinconado ante un espejo cuyo reflejo me mostraba a un ser débil y enfermizo encerrado en un esquina dirigiendo su vista a la oscuridad con la esperanza de que nadie pudiera verme y confundirme con una sombra en la oscuridad, que no suscitara en nadie la menor atención. Al menos vi el lado bueno (si es que lo había), ya era prácticamente invisible para todos, si alguien pensaba algo para mí, de buena gana sabía que no resultaría ser una felicitación ni nada agradable.

Solo una persona me había hecho ver que no es nada bueno refugiarse en uno mismo en momentos en los que deseas que el mundo te trague de una vez por todas, y solo una persona me había inspirado la confianza suficiente como para confiarle plenamente todo lo que había en mi interior pero esa persona ya no estaba.

-Perdóname –supliqué a la nada en voz baja-… por favor… – sonó tan bajo que rozaba la línea del pensamiento. Algo líquido y salado cayó por mi mejilla ¿Era una lágrima? ¿Era mía o era la de otro que yo había tomado dentro de mí? Aún así ya no había nadie que me la secara, mejor dicho, ella no estaba en aquel oscuro parque para hacerlo, nunca estaría ni allí ni en ningún otro lugar. Nunca más sentiría el cálido tono de su voz tranquilizándome… Nunca… esa palabra calló en silencio como cuando tiras una piedra a un profundo pozo, esperando que llegue el choque contra el agua y se pierda de una vez, pero esa sensación de vacío no desaparecía, seguía cayendo y cayendo bajo mis ojos y no iba a desaparecer.

Tanteé mi pecho con la mano buscando el sitio donde estaba tatuado un enorme cuervo con las alas extendidas y entonces deseé con más fuerzas que nunca arrancarme la piel a tiras y alejar de mí toda huella de todo lo que había convertido mi vida en infierno. Agarré al pájaro con mi uñas y lo intenté matar en vano hasta que un líquido pegajoso y caliente corrió por mis dedos aún así, no cumplí mi deseo de arrancármelo, aunque lo hiciera, las pisadas de los aresons estaban calvadas demasiado hondas como para sacarlas de mí. Mis manos se tensaron ensangrentadas en una postura amenazadora frente a mí, con la intención de destrozar todo lo que pro ellas pasara y sobre todo si eso fuera algo negro y oscuro de piel quebradiza radiante de odio. Me entraron ganas de gritar, de gritar muy fuerte, de alzar tanto mi voz que hasta los humanos pudieran oírme, quería poner mi grito en el cielo mostrando el todo el odio infinito que me suponían todos esos hipócritas que se llaman a sí mismos las reencarnación del bien, del mal y del orden. Nunca les perdonaría. ¡Nunca! Del mismo modo que nunca me perdonaría a mí mismo.

Odiala (22/04/2010)

“Odiala” Dijo la una voz en la oscuridad. “Si quieres odiarla, odiala” volvió a irrumpir en la penumbra de mi sueño, junto a la imagen de ella alejándose de mí ignorando mis palabras enojada por algo que le había hecho y que ni yo mismo sabía. Y de nuevo oscuridad caída como un remolino turbulento de tonos negros y escarlatas de la que surgieron imágenes de cadáveres; no, no eran imágenes, eran demasiado reales, muertos y sangre, sangre y miembros destrozados y en medio, ella, bañada en un líquido espesamente rojizo suplicaba de rodillas a alguien que la dejara vivir, alto y esbelto con el torso desnudo y decorado con el néctar de la carnicería, sosteniendo un hacha de cortar madera al más puro estilo de una peli mala de terror, pero a diferencia de estas, aquel tipo daba miedo. Se volvió ligeramente para mirarme de perfil, para que pudiera observar su rostro con la barbilla ligeramente alzada desbordando una indiferente superioridad y que en contra de lo que se pudiera esperar permanecía impasible casi satisfecho, como un niño que cree que está haciendo lo correcto y espera un caramelo como recompensa. Noté el amargo sabor de la bilis en mi boca cuando mis ojos se clavaron en mí mismo, aquel demonio, me miraba fijamente pero sin sorprenderse de estar frente a sí mismo, o al menos físicamente, tan normal como se sucede la vida y la muerte.
-Por favor… –gimoteó la chica- … déjame ir…
-Calla –le dijo fríamente y se volvió ofreciéndome el mango del hacha-. Haz los honores.
-¡Qué… qué estas… estoy… QUE OCURRE AQUÍ?! –el miedo me paralizó, mientras la miraba a ella a los ojos, muerta de terror y rebosante de sangre, suplicando por unos minutos más de vida.
-¿No era esto lo que querías? Acaso no querías venganza, que sufriera por cada minuto que te ha hecho sufrir, -me volvió a acercar el hacha como intentando despertarme de un despiste- Hazlo, ¿no querías odiarla?
-Ni… ni… NI SE TE OCURRA DECIR ESO!!!! –furia, era lo único que sentía junto a una necesidad determinante de ponerme delante de ella y protegerla incluso del viento- ¡ALÉJATE DE ELLA! ¡CORRE!
Corrí todo lo que pude, pero la distancia que nos separaba parecía hacerse más grande a cada paso que daba en su búsqueda. De pronto me paré en seco, algo había cambiado, ya no llevaba mi ropa de antes, tan solo unos vaqueros ensangrentados a juego con el torso bañado en rojo y una ligera hacha con el filo romo por el uso. Y él, bueno, mi otro yo o yo que sé, seguía a su lado sonriente con los pantalones marrones y la camisa holgada que tanto solía usar, sosteniendo sonriente el hacha sobre el hombro.
-Ya me darás las gracias –y alzó el mortífero filo al tiempo que yo me lanzaba hacía él para impedir lo posible. Pero era tarde, algo rodó y los ojos de Perséfone se clavaron en los míos haciendo trizas mi alma.
-¡NOOOOOOOOOOO!!
Mi habitación. Suspiré aliviado intentando fingir que solo había sido un simple sueño, un pensamiento una idea de esas que no significan nada, productos de un macabro subconsciente fácil de reprimir. Traté de fingir normalidad en indiferencia, creer que es uno de esos sueños que les cuentas a los amigo para reírse y ver quién está más colgado de todos. André miró alertado con el ceño fruncido hacia mi habitación buscando una explicación lógica y razonable y medianamente aceptable para su talante racionalista, “¿Qué pasa contigo tío?” me preguntó con la mirada.
-Nada, solo un sueño demasiado bueno como para que se acabara.

Xenofobia constitucional (11/03/2010)

(Artículo escrito para una revista del instituto)

Ya se hacía oír a inicios del 2009 la vuelta a la política de las minorías islamistas de España yendo más allá de lo que suponía presentarse a unas simples e inocentes elecciones municipales de un pueblo cualquiera. Cierto es que años anteriores, empresas como estas habían visto frustrados sus intentos de llegar al poder como el Partido Nacionalista del Rif o el Partido Hispanobereber pese a que se habían iniciado en ese rincón tan extraño y a la vez cercano de España como es Ceuta donde está vigente y en pleno crecimiento la convivencia del Islam con nuestra antigua Europa, y donde los partidos islámicos han ido aumentando sus votos desde 1999. Pero este nuevo partido que se presentará a las elecciones municipales de Granada en el 2011, llamado Renacimiento y Unión creado en la misma ciudad pareció ser digno de llamar la atención de nuestros cómodos sillones peninsulares y se presentó (y se presenta) como la voz de la comunidad musulmana en España y de otros inmigrantes para defender y luchar por sus derechos. Fuera o no fuesen estas sus intenciones, rápidamente se alzaron voces en contra acusándola de un carácter extremista y radical e incluso de pretender “reconquistar” la península y recrear Al-Ándalus. Parece mentira que el simple hecho de que una minoría busque tener una representación política en una ciudad donde su número supera los 20000 creyentes como ocurre en Granada, provoque tanta controversia en una sociedad y en unos tiempos en teoría tan avanzados donde la misma política promulga la igualdad, parece que la xenofobia está todavía demasiado arraigada en nuestras raíces y que rebosa por los bordes de un vaso que tiembla al más leve movimiento. Son minorías cierto, pero por mucha minoría que sean no dejan de ser españoles (puesto nacionalizarse significa esto, señores) y personas antes que nada, y por lo tanto e incluso siguiendo el axioma base de las matemáticas que dice: A=A, son exactamente iguales que nosotros y en consecuencia tienen el mismo derecho a tomar parte de los deberes y derechos de los que disfrutamos el resto de ciudadanos españoles. Votan, pagan impuestos y van a la guerra igual que nosotros, y lentos han sido si no han buscado hasta ahora que se les escuche sus peticiones en el ayuntamiento de su ciudad, porque igual que los más inclinados hacia la izquierda votan a “los verdes” y los más conservadores dan su confianza al PP, las minorías como la población musulmana buscan también quien les represente y luche por sus creencias e ideales, siendo esto un derecho propiamente constitucional que nos hemos atrevido a poner en juicio solo porque quien lo reclama le reza a Alá en vez de a San Diosito.

Nuestro mundo tiene que cambiar y eliminar ciertos aspectos, como la xenofobia y el racismo, para poder avanzar, pero para eso antes claro está debe arrancar los pies del sustrato donde están descansando y cambiar de sitio, en palabrillas más simples, para que el mundo cambie tienen que cambiar los individuos que lo forman. Los gobiernos pueden crear todas las leyes que les venga en gana y que sean estupendas y que defiendan valores fundamentales como la igualdad y el respeto, pero mientras la población no se haga consciente de ellas de poco habrá valido gastar la tinta y los folios. Es de lo más normal andar por la calle y mirar con especial atención a esa mujer que va de oscuro y se cubre la cabeza con un pañuelo, o a personas de color que visten y actúan igual que nosotros, por mucho que aceptemos su condición al mismo nivel que la nuestra siempre causa impresión ¿verdad? ¿Por qué? Porque hay demasiados prejuicios en nuestras mentes, y estos hacen que comentarios del tipo: “Los rumanos son gitanos malos, y han venido solo a robar” o “Todos los moros son unos saboríos y huelen mal” Vale, sé que resulta ofensivo y pido disculpas por llevar a las letras estas palabras pero uno llega a horrorizarse de lo que se puede llegar a escuchar. Quizá deberíamos aprender a ponernos en el lugar de los demás y pensar, ¡sólo pararse a pensar un minuto! Pensar lo que están pasando estas personas, que se han visto obligadas a dejar atrás a sus familias y sus costumbres para buscarse un futuro mejor en un país extraño, incluso jugándose la vida para llegar, y cuando lo consiguen se ven inmersos entre miradas extrañas y llenas de desconfianza y exclusión, son extraños en una cultura nueva a las que llegan apenas con medios para ganarse la vida y con serios problemas legales por no hablar de los sociales, que suelen acabar muchas veces en conflictos por desgracia, y decidme, ¿no muerde un perro si está acorralado y asustado? ¿No pueden sentirse iguales frente al trato injusto que les solemos dar? Habitualmente escuchamos problemas y delitos que a menudo protagonizan inmigrantes pero qué casualidad que la mayoría suelen tener más eco que si la hubiera protagonizado un autentico macho hispánico.

A las sociedades conservadoras como lo es la nuestra en mayor o menor grado, nos cuesta afrontar los cambios pero hemos de adaptarnos a ellos y sacarles todo el provecho posible dejando atrás prejuicios y estupideces como la xenofobia, el racismo o el machismo, todos somos iguales y hasta que no aprendamos esto, miles de personas seguirán descontentas e incapaces de llegar a la felicidad a la que tendemos todos los humanos, las leyes serán inútiles e irán desacordes con su tiempo y el mundo será todavía más oscuro en comparación con lo bello que podríamos hacerlo para todos

Unnamed (14/02/2009)

Era un simple dibujo, solo un simple dibujo de lo que queríamos que hubiera sido, un esbozo construido por líneas del sueño, que tú. Si tú. Tú me has quitado. Me hiciste fantasear con todo lo bueno y feliz que una persona normal quiere para sí, te presentaste a mis ojos como una hoguera para el frío, como el aire para el asfixiado y como no. ¿Acaso no iba a agarrarte? ¿Me dirás que no te necesitaba? No me digas que hay alguien que te niegue la mirada porque estoy harto de mentiras. Te seguí y a la vez creí que me seguías a mi lado, pero ¡Ay de mí! ¡que descubrí tarde las puertas del matadero!

Me enseñaste a tener risitas tímidas, ¡¡a buscar esperanzas de entre el polvo y la nada!! Dime que al menos te divertiste. ¡Dime que algo bueno se sacó de todo esto! Me mostraste otro modo de pensar, ¡Oh! me hiciste creer que las cosas siempre podían acabar siendo distintas cuando todo era una mentira que clavaste con fuego en mis ojos que hoy lloran desclavados. Dime ¿Qué se siente al ocupar un garaje libre y destrozarlo para nada? ¡Qué siente te pregunto!! Respóndeme aunque sea inútil rebelarme ante ti. Tomaste mis ojos, los cegaste con belleza y me los devuelves ciegos y llorosos y que solo saben mirar a un mismo sitio. Te di mis manos y me las cercenaste. Alcé mi pecho y sin darme cuenta me dejé llevar y me ataste el corazón con cadenas. ¡Y hoy te odio y te culpo de todos mis males! ¡Y te maldigo también por lo que también les haces a mis hermanos! A unos los deleitas con tu miel y a otros nos obligas a esperar en un rincón dolorido y apestoso y nos exiges que esperemos ¡Que esperemos dices! ¡Somos mortales…

Te odio tanto pero a la vez te deseo y no puedo deshacerme de ti, ya lo único que me mantiene cuerdo y vivo es este cordón amargo y venenoso que me une a ti. Entraste en mi casa como esa chica encantadora que todos quieren pero hoy te he mirado a la cara, y no se si he mirado el lado correcto pero se que sangro solo de contemplarte. Me haces jirones como una mal costurero maltratando a sus telas, y si la paciencia ha de servir de algo, espero que luego me repares y me vuelvas a hacer que te quiera de verdad, aunque parece que nos aborrecemos el uno al otro.


Un lugar

Ella está ahí delante a solo unos cortos pasos, y yo aquí, sin saber cómo ni cuando estoy en una habitación que no he visto en mi vida y saliendo prácticamente de la nada, y ella… está ahí. Vaya… lo peor de todo es que tampoco sé quién es ella, ni puedo describirla ni recordarla. No sé si su pelo es rubio o oscuro, ni si sus ojos son de mi tipo o si es el tipo de princesa que siempre me ha desvelado en mis sueños… pero sé que es ella y que está ahí, esperado que me acerque. No se quién es, pero todo lo que tiene, todo lo que es y no es, me atrae como si un agujero negro me estuviera tragando y no podré resistir por más tiempo. Esa chica representa todo lo que he estado esperando, todo, y aun así no la reconozco. A lo mejor es que sé quién es ella y el lugar en el que me encuentro, pero no me reconozco a mí mismo. No, imposible, si fuera así, no sentiría estas irrefrenables ganas de acercarme a ella. ¿Acaso es la nada capaz de sentir algo? No, de la nada, nada sale. ¿Estoy soñando? Demasiadas preguntas para las ganas que tengo de actuar.

Ha levantado la mano y ha susurrado que me acerque.

-¿Qué pasa? ¿No me reconoces? –me pregunta.

¿Y qué quieres que te diga mi diosa? No, no te reconozco ni creo que pueda hacerlo durante el resto de mi existencia, pues no puedo aspirar a tal perfección pero mi corazón quiere dar un paso tras otro y acercarme, acercarme hasta la perdición, hasta esa cama donde están tus labios…

Dios, ¡¿pero qué estoy haciendo?! ¿Por qué pienso esto? ¿Qué me está pasando? ¡Yo no soy así!

-… –¿ya está? ¿Esto es todo lo que tengo que decir?

-¿No sabes quién soy? ¿Acaso no parezco la mujer que nubla tu mente y redirecciona tu voluntad hacia mí?

-Mi diosa… –fue lo único que se me vino a la cabeza en ese momento.

-…tu musa

-…mi inspiración…

-¡No sirve! ¡No sirve! –arranqué de un tirón frustrado la hoja de papel medio escrita y llena de tachones, y la lancé sin acertar en la papelera, que empezaba a temer por su integridad bajo un volcán de papeles amontonados- ¿Por qué resulta tan difícil?

Era el cuarto día que intentaba sin éxito escribir algo de provecho, algo de provecho y que hiciera ver a los demás lo tremendamente fantástico que no soy. Bueno, tampoco hace falta exagerar, tan solo quería escribir algo que me dijera a mí mismo que no tengo que conformarme con esto mismo de aquí, quería crear algo, una máscara tan real y tan maravillosa que hasta ni yo ni mi negativa visión de este mundo pudiera echar abajo,… mi intención era crear una mentira que me pudiese tragar. ¿Por qué? Para alejarme de una realidad que te tiende una mano con cuatro cuchillas pero con una sola venda, que quiere que cubras todo el mal que te pasa con una simple tirita… quería crear… una falsa realidad… donde nunca pasa nada malo…

Y ya se ve, de nuevo acabo preguntándome como he vuelto a acabar en este oscuro rincón, por qué vuelvo a irme al fondo, cada vez más y más lejos de la luz. Aquí solo hay sitio para mí, un lápiz y una cuaderno gastado testigo de mis sentimientos, aunque… esos sentimientos ya no están, hace mucho que le arranqué una a una las páginas y las rompí para no volver a ver nunca lo que escribí en ellas, no quiero mirar a los ojos a un chico asustadizo y reprimido. Hago un rápido recuento (¡y tanto!). Aquí solo estoy yo, mejor así. De todas formas no tiene sentido hacer unas crónicas de algo que solo acabarás conociendo tú, y que tendrás cuidado de no mostrar a los demás, pero ¿que dejaré para mí si acabo siendo un libro abierto del que todo el que quiera pueda aprovecharse?? Tampoco tiene sentido que alguien me acompañe aquí, el tiempo solo acabará por llevárselo y será una piedra más en la montaña, que el viento se lleve y lo arranque de tu muro dejándolo indefenso, al final acabará por caerse y de nuevo me plantearé si vale la pena seguir levantándolo. Lo mejor es ir echando abajo tu mismo el muro, de ese modo podrás seguir pensando que la gente no es tan odiosa como lo pintan y que tú mismo eres la culpa del abismo que te acontece. ¿Pero qué hacer con esas personas que no queremos que salgan del muro? Esas personas que nunca queremos que se vayan y a las que nos abrazamos como niños. Pero eso me remueve aún más la conciencia: ¿No es egoísta querer apartarte de todos menos de esos pocos?

De nuevo me repito que basta ya de cuentos y fantasías estúpidas. Aquello que empecé escribir no va a hacerse realidad, los sueños no son mas que ilusas esperanzas de la realidad que nos gustaría poder mirar, y que al frotarnos los ojos, sigan ahí y no se esfumen como el humo. Si intentamos realizarlos, el mundo mismo se encarga de echarlos abajo, como un castillo de arena derribado por las olas. Podré imaginarme miles de veces como será el primer beso, o si algún día encontraré a esa persona única hecha para mí, pero aunque lo intente, la vida siempre impone una cuenta atrás que solo ella sabe cuando va a acabar.

Y bien, tengo las herramientas y la ayuda para empezar de nuevo a arreglar mi vida. Aún no sé como voy a hacerlo, sé que tengo unas estupendas personitas aquí diciéndome que sí merece la pena empezar todas las veces que haga falta, empujándome para que siga adelante, ahora son tres magníficos pilares, a los que no pienso dejar escapar jamás mientras ellos sigan soportándome, … pero aún me hacen falta varias cosas más, ¿Alguien sabe como se arreglan las grietas de la vida de un pobre bastardo de la existencia? Una cosa si sé, puede que piense que no tiene sentido empezar a levantar algo que se caerá irremediablemente, pero lo que sí sé es que seguiré levantando mi muro mientras tenga a gente que mire hacia mi esquina y quiera acompañarme de verdad.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Le di a la tecla para que se guardara el archivo y cerré el programa.

-Y bien ¿Qué os parece?

-Me parece que esta pasable, muy emo, pero pasable…-respondisteis

-Malditas mariconas –me reí hacia mis adentros…

General!!!!

Y de pronto me di cuenta que estaba solo, de nuevo, allí solamente quedaba mi cuerpo apenas apoyado sobre una quebradiza espada que amenazaba con arrojarme al suelo. Todos habían caído, amigos y enemigos, yacían en el suelo inmóviles con una expresión en la cara que nunca podré olvidar. Pero por aquel entonces poco me importaba, ¡ojalá fuera yo uno de ellos! ¡ojalá hubiera tenido la suerte de morir rápido y no tener que volver a pasar por lo mismo! El aire quemaba mis irritados pulmones, que seguían un ritmo lento y tétrico igual que mi corazón que amenaza con pararse… pum…pum………pu-um. Rezo para que a cada latido le siga otro, y a cada calada de aire la continúe otra, no quería morir así, o por lo menos ahora pienso que no prefiero morir así, pero en aquel doloroso instante sí, lo deseaba me atrevo a decir.

Era testigo de la rebelión de mis piernas. Mi vida se fugaba por las heridas abiertas, como una cuenta atrás que se para cuando el contador llega a cero.

-¡Vamos! –grité sosteniendo las lágrimas de dolor- ¡No pienso caer así! ¡NO! ¡Muévete tullido de mierda!..- me gritaba mientras mis dedos entumecidos se sostenían en torno a mi improvisado bastón mellado por innumerables choques.

Un pie, luego otro, … así lentamente hasta llegar al borde del precipicio. No iba a saltar si es lo que pensáis. Una extensa llanura sembrada de fríos cadáveres se extendía delante de mí como una tétrica alfombra… solo quedaba yo. Cuantos inocentes habrían de morir en la misma batalla. Solo yo. “Esto no puede ser llamado victoria. No hay nadie que pueda clamar mi nombre, no hay nadie que pueda curar mis heridas!”

-General!!! –grité- ¡Hemos ganado!! Porque no declaras la victoria!!!! General!!!!

No hubo respuesta, lo busqué ansiosamente con la mirada, ¿donde diantres se había metido? Los generales no mueren en sus batallas, nosotros luchamos en ellas para su victoria.

-¡¡Generaaaal!!! –grité buscando consuelo- ¡Quiero irme yaa! ¡Pare esto de una vez!! ¡Declare la victoria!!!

Pero mi general no contestaba, entonces lo vi. Corría detrás del otro alto mando enemigo que huía del campo de batalla. Pero mi general no lo alcanzaba, el otro estaba menos herido corría demasiado para él. ¿Por qué no declaraba la victoria? Solo tenía que dejar al otro huir y mandarnos a casa.

-¡Generaaaa…-mi voz se quebró en anuncio de un oscuro fin- ¡Puedes pararlo!!! Mis heridas me duelen!! Estoy cansado de luchar…… estoy harto de esto!!!

Entonces comprendí, o mejor dicho acepté la verdad, el general buscaba el provecho propio, su misión era capturar al mando enemigo ¿Pero cuantas veces habría de repetirse esto? ¿Cuantas veces tendría que verme a mí mismo corriendo malherido detrás de lo que nunca llegaría a alcanzar? Porque ese era yo, y el Destino me castigaba obligándome a ver como caía una y otra vez en el mismo error.

-¡¡PARA DE UNA VEZ MALDITO!!!! –grité a pleno pulmón esperando que me escuchara- ¡O yo mismo te matare!! ¡TE JURO QUE LO HARE!!

Y entonces se paró, por unos momentos y me miró, y aunque estaba a millas de mi supe que sus ojos se habían clavado en los míos.

-¿Qué sentido tiene seguir luchando en una tierra muerta? ¿Por qué te empeñas en destrozarnos?

-¿Y qué sentido tiene no buscar respuestas? ¡¿Qué sentido tiene vivir sin un propósito, SIN UNA GUIA!? Yo seguiré buscando nuestro camino, por mucho que sufra, por mucho que me hieran. Si pierdo un brazo pues con el otro blandiré mi espada. Si pierdo una pierna me apoyare en lo que sea, y si pierdo todos los miembros pues me labrare un camino con los dientes.

Me desperté acalorado, perdido en un millar de pulsaciones teniendo aún fresco de recordar el sueño, o la pesadilla que hacía que un sudor frío se fundiera en el desierto que era entonces mi espalda. ¿Para qué seguir luchando como me decía el general? Si lo que le seguía a la lucha era más dolor y una soledad que se extendía como un foso ante él, sería de soñadores querer ver la luz al fondo de la oscuridad, ver el ser en el fondo de la nada. ¿Pero por qué dejar de luchar como me pedía el soldado? ¿Tan cobarde soy que no me atrevo a buscar la luz? A veces creo que esa es la razón, el miedo es el peor de los paralizantes y toma especial saña con los débiles de voluntad. ¿Seguir tal como hasta ahora con la esperanza de que sin cambios no habrá nada que me pueda daña más? ¿O buscar la gruta que me lleve a la felicidad sin saber a ciencia cierta a donde me llevará? Hasta que me decida, seguiré espantando a mis demonios y mirando con ojos de cordero a los ángeles que me esperan en el horizonte.


Falling to the abyss (07/06/2009)

Kigo andaba solo por las calles de Ergoth, pero no por haber deicidio salir a pasear en tal estado, como acostumbraba a hacer en un tiempo pasado, sino que, por muy extraño que pareciera, allí no había nadie. Era como si todos se hubiesen esfumado, dejándolo todo atrás: bicis que antes llevaban niños alegres; periódicos de viejos carcamales discutiendo de la economía, y del gobierno (que siempre se equivocaba); coches aparcados y vacíos,… incluso los columpios añoraban a sus conductores con un lento y rítmico vaivén, coreado por el chirrido de la fricción de la cadena con las bisagras… una banda sonora fría y tenebrosa, propia de la mas terrorífica película de Hollywood. Pero poco le importó, o pareció no importarle al menos, a Kigo. Allí no había nadie, ni en ninguna otra ciudad, ni pueblo ni casa que hubiera visitado a lo largo de su odisea, una búsqueda de sí mismo, que como su semejante Ulises, no parecía nunca llegar a completar, la veia tan lejos de terminar…Pero ¿de verdad merecía la pena?

Fue deambulando en un infinito vaivén, entre edificio y edificio, entre titanes que se elevaban como viejos colosos de una civilización perdida, como en esa película en la que el protagonista descubre que todo el mundo que conoció, la mujer que amó, el país por el que entregó su vida, se reducía tan solo a una enorme estatua enterrada en la orilla del mar. A menudo se imaginaba cual sería su lugar ideal, un lugar donde, de un modo poco egoísta, no hubiera nadie, estuviera a parte del resto y nadie le mirara, para no tener que preocuparse de nadie más, ni que nadie sufriera por su culpa, para que nadie le cuestionara, para que él no cuestionara, para fundirse en una sombra lejos del ruido, el desorden, de la incomprensión y … cerca del equilibrio, un equilibrio interior que Kigo anhelaba, como un mago ama a sus poderes o el músico a las cuerdas de su guitarra. El mundo que se había imaginado era este, y se había topado en los morros con él. Y tuvo qué preguntarse obligadamente una cosa: ¿De verdad quería eso? ¿Qué hubiera elegido si hubiera tenido oportunidad? ¿Podría haber sido egoísta por una vez en su vida, mas allá de su mente? ¿De modo que afectara a los que mas quería?

-Cobarde –susurró una voz femenina a su espalda, tras una esquina.

-Otra vez tú, no desapareces ni cuando no haces falta, ya no queda nadie. No tienes porque incordi……aconsejarme más, ya nada que haga puede infundir en los demás, no me pueden hacer daño, ya … no están aquí.

-Cobarde –repitió en un siseo idéntico al primero, pero de forma inexpresiva- Tú has creado esto, tu mente lo ha hecho. Nadie se ha ido, simplemente tu te has marchado, los has echado fuera.

(o todavía no) susurró una voz en su cabeza.

-…

-Eres tú el que se ha marchado, y los has dejado plantados en un portal esperándote para cenar. Tú has sido el que le ha negado su vida al mundo. Cobarde –los ojos rojizos refulgieron entre las sombras mientras pronunciaba el último vocablo

-Yo no soy un cobarde –apartó la vista.

-¡No puedes seguir escondiéndote tras una cara de tranquilidad aparente! ¡muéstrate como eres! –la voz repentinamente se tornó dulce, pero no apaciguó la crispación del adolescente- ¿Qué es lo que temes? –le susurró al odio en un maternal y protector a la vez que lo rodeaba con sus brazos por detrás, como si en ese momento pudiera protegerlo de cualquier cosas que le amenazara.

Kigo cerró los ojos y dejó que su fragancia y la suavidad de su piel lo transportara a otro mundo de sensaciones, lejos del dolor que ahogaba su alma. (N. del escritor: esto NO es una escena erótica ¬¬).El viento parecía animarse y jugueteaba con el pelo de ella que acariciaba la piel del joven. Sí, podía ser tal como lo dijo ella, todo había sido creado por él, por aquella manía de no expresarse como quería, por ese afán de hermetismo que no le hacía nada bueno, pero ¿qué iba ha hacerle si su lengua se trababa y el miedo y la inseguridad invadían su cuerpo cada vez que tenía que hacerlo? Pero todavía no era tarde, aún podía cambiarlo, y en sus manos estaba la oportunidad de hacerlo, todos podían volver,… solo tenía que desearlo.

-¿A qué le temo? ¡¿Qué a qué le temo?! -por priera vez en mucho tiempo dejó libre una lágrima que surcó su rostró hasta que la mujer la recogió dulcemente en una caricia. Kigo, vencido por la deseperación y la tensión acumulada durante su larga Odisea cayó vencido, su alma se quebró en mil y un pedazos y calló al suelo de rodillas, pero siguió bajo el firme abrazo de su ángel custodio- Temo que no me acepten, o que nadie me comprenda, temo decepcionar y ¡ser una decepción! Temo a ese terrible silencio, temo ser algo que no guste o agrade a los demás. Sí, todo está bien así -se enjuagó las lágrimas-. Un chico callado que no hace mal a nadie y se preocupa por el resto. Así ellos podrán ser felices, no tendrán otras cuestiones que les preocupes, no seré un estorbo. Si yo no puedo, ellos si lo serán. Cumpliré mi función en este mundo.

-¿Función?

-Sí función, en este mundo hay dos tipos de personas: las que son egoístas y consiguen su felicidad y sus sueños, y las que no lo son, padecen el egoísmo de los otros, pero sin embargo, lo hacen posible. Yo soy uno de ellos…

-Una visión muy triste del mundo ¿no crees?, tiene que haber manera de que todos seamos felices, ¿no?

-Nuestro mundo se basa en el egoísmo, si eres débil, te aplastan, si eres fuerte sobrevives. Yo no puedo ser fuerte, no puedo ser egoísta, primero hay que sobrevivir al remordimiento, y hace falta mucha confianza en sí mismo, y o la perdí hace demasiado tiempo como para recuperarla, pero si puedo evitar que eso le pase a los que quiero, puedo facilitarles el camino.

-¿No te importa vivir una vida que no tienes sentido? ¿De verdad deseas vivir en un mundo donde vas a ser infeliz? Puede que aún no la hayas probado, pero nadie desecha un beso porque aún no haya disfrutado o sufrido el primero, nadie rechaza el amor aunque le sea reacio. Los buscan con mas ansia, por poder conocer más, porque somos personas, la búsqueda de nuevas experiencias y sensaciones está dentro de nuestra alma, escrita demasiado hondo como para arrancarla. Es antinatural negar algo que te hará mucho bien, no vayas contra corriente.

“No debes cargar con ese peso que quieres adjudicarte, cada uno debe encargarse de lo suyo aunque nunca debe obstaculizar a los que le siguen, y si puede, lo ayudará. Dices que no lloras por no preocupar a los demás, pero en cambio no niegas nunca un consejo o un hombro para llorar, ¿por qué no dejas que ellos te ayuden también? –la mujer se volvió con unos gráciles pasos que parecían pisar el aire, pues se movía con una gracia singular y sin hace ruido ninguno, al ritmo de su armoniosa voz.

“Cambia, vacía todo eso que te disuelve y te hace daño, comparte tus pensamientos, ideas y sentimientos, no pueden ser tan malos. Este mundo no tiene porque seguir siendo así, abre sus puertas y deja que se pueble, que los niños jueguen y esos viejos critiquen lo que quieran criticar –dijo marcando un arco con la mano-. Abre tu alma al mundo. Busca tu metas y deja que ocurra. Tú decides –ella le miró a los ojos, al alma habría jurado él, y en un dulce y veraz instante fundió sus labios con los suyos para luego desparecer.

-Ya he decidido –se dijo algo extraño aún Kigo

Paro una pelota con los pies que venía seguido por un niño que no pasaría de los tres años sonriendo de felicidad. El niño se paro y le miró sin reducir la sonrisa. Kigo le devolvió la sonrisa y la pelota, y le acarició la cabeza alegremente.

-¿Le pasa algo señor?

-Todo va a cambiar chico, todo va a cambiar. Y juro que lo intentaré.

Cobarde (27/04/2009)

Kigo andaba solo por las calles de Ergoth, pero no por haber deicidio salir a pasear en tal estado, como acostumbraba a hacer en un tiempo pasado, sino que, por muy extraño que pareciera, allí no había nadie. Era como si todos se hubiesen esfumado, dejándolo todo atrás: bicis que antes llevaban niños alegres; periódicos de viejos carcamales discutiendo de la economía, y del gobierno (que siempre se equivocaba); coches aparcados y vacíos,… incluso los columpios añoraban a sus conductores con un lento y rítmico vaivén, coreado por el chirrido de la fricción de la cadena con las bisagras… una banda sonora fría y tenebrosa, propia de la mas terrorífica película de Hollywood. Pero poco le importó, o pareció no importarle al menos, a Kigo. Allí no había nadie, ni en ninguna otra ciudad, ni pueblo ni casa que hubiera visitado a lo largo de su odisea, una búsqueda de sí mismo, que como su semejante Ulises, no parecía nunca llegar a completar, la veia tan lejos de terminar…Pero ¿de verdad merecía la pena?

Fue deambulando en un infinito vaivén, entre edificio y edificio, entre titanes que se elevaban como viejos colosos de una civilización perdida, como en esa película en la que el protagonista descubre que todo el mundo que conoció, la mujer que amó, el país por el que entregó su vida, se reducía tan solo a una enorme estatua enterrada en la orilla del mar. A menudo se imaginaba cual sería su lugar ideal, un lugar donde, de un modo poco egoísta, no hubiera nadie, estuviera a parte del resto y nadie le mirara, para no tener que preocuparse de nadie más, ni que nadie sufriera por su culpa, para que nadie le cuestionara, para que él no cuestionara, para fundirse en una sombra lejos del ruido, el desorden, de la incomprensión y … cerca del equilibrio, un equilibrio interior que Kigo anhelaba, como un mago ama a sus poderes o el músico a las cuerdas de su guitarra. El mundo que se había imaginado era este, y se había topado en los morros con él. Y tuvo qué preguntarse obligadamente una cosa: ¿De verdad quería eso? ¿Qué hubiera elegido si hubiera tenido oportunidad? ¿Podría haber sido egoísta por una vez en su vida, mas allá de su mente? ¿De modo que afectara a los que mas quería?

-Cobarde –susurró una voz femenina a su espalda, tras una esquina.

-Otra vez tú, no desapareces ni cuando no haces falta, ya no queda nadie. No tienes porque incordi……aconsejarme más, ya nada que haga puede infundir en los demás, no me pueden hacer daño, ya … no están aquí.

-Cobarde –repitió en un siseo idéntico al primero, pero de forma inexpresiva- Tú has creado esto, tu mente lo ha hecho. Nadie se ha ido, simplemente tu te has marchado, los has echado fuera.

(o todavía no) susurró una voz en su cabeza.

-…

-Eres tú el que se ha marchado, y los has dejado plantados en un portal esperándote para cenar. Tú has sido el que le ha negado su vida al mundo. Cobarde –los ojos rojizos refulgieron entre las sombras mientras pronunciaba el último vocablo

-Yo no soy un cobarde –apartó la vista.

-¡No puedes seguir escondiéndote tras una cara de tranquilidad aparente! ¡muéstrate como eres! –la voz repentinamente se tornó dulce, pero no apaciguó la crispación del adolescente- ¿Qué es lo que temes? –le susurró al odio en un maternal y protector a la vez que lo rodeaba con sus brazos por detrás, como si en ese momento pudiera protegerlo de cualquier cosas que le amenazara.

Kigo cerró los ojos y dejó que su fragancia y la suavidad de su piel lo transportara a otro mundo de sensaciones, lejos del dolor que ahogaba su alma. (N. del escritor: esto NO es una escena erótica ¬¬).El viento parecía animarse y jugueteaba con el pelo de ella que acariciaba la piel del joven. Sí, podía ser tal como lo dijo ella, todo había sido creado por él, por aquella manía de no expresarse como quería, por ese afán de hermetismo que no le hacía nada bueno, pero ¿qué iba ha hacerle si su lengua se trababa y el miedo y la inseguridad invadían su cuerpo cada vez que tenía que hacerlo? Pero todavía no era tarde, aún podía cambiarlo, y en sus manos estaba la oportunidad de hacerlo, todos podían volver,… solo tenía que desearlo.

-¿A qué le temo? ¡¿Qué a qué le temo?! -por priera vez en mucho tiempo dejó libre una lágrima que surcó su rostró hasta que la mujer la recogió dulcemente en una caricia. Kigo, vencido por la deseperación y la tensión acumulada durante su larga Odisea cayó vencido, su alma se quebró en mil y un pedazos y calló al suelo de rodillas, pero siguió bajo el firme abrazo de su ángel custodio- Temo que no me acepten, o que nadie me comprenda, temo decepcionar y ¡ser una decepción! Temo a ese terrible silencio, temo ser algo que no guste o agrade a los demás. Sí, todo está bien así -se enjuagó las lágrimas-. Un chico callado que no hace mal a nadie y se preocupa por el resto. Así ellos podrán ser felices, no tendrán otras cuestiones que les preocupes, no seré un estorbo. Si yo no puedo, ellos si lo serán. Cumpliré mi función en este mundo.

-¿Función?

-Sí función, en este mundo hay dos tipos de personas: las que son egoístas y consiguen su felicidad y sus sueños, y las que no lo son, padecen el egoísmo de los otros, pero sin embargo, lo hacen posible. Yo soy uno de ellos…

-Una visión muy triste del mundo ¿no crees?, tiene que haber manera de que todos seamos felices, ¿no?

-Nuestro mundo se basa en el egoísmo, si eres débil, te aplastan, si eres fuerte sobrevives. Yo no puedo ser fuerte, no puedo ser egoísta, primero hay que sobrevivir al remordimiento, y hace falta mucha confianza en sí mismo, y o la perdí hace demasiado tiempo como para recuperarla, pero si puedo evitar que eso le pase a los que quiero, puedo facilitarles el camino.

-¿No te importa vivir una vida que no tienes sentido? ¿De verdad deseas vivir en un mundo donde vas a ser infeliz? Puede que aún no la hayas probado, pero nadie desecha un beso porque aún no haya disfrutado o sufrido el primero, nadie rechaza el amor aunque le sea reacio. Los buscan con mas ansia, por poder conocer más, porque somos personas, la búsqueda de nuevas experiencias y sensaciones está dentro de nuestra alma, escrita demasiado hondo como para arrancarla. Es antinatural negar algo que te hará mucho bien, no vayas contra corriente.

“No debes cargar con ese peso que quieres adjudicarte, cada uno debe encargarse de lo suyo aunque nunca debe obstaculizar a los que le siguen, y si puede, lo ayudará. Dices que no lloras por no preocupar a los demás, pero en cambio no niegas nunca un consejo o un hombro para llorar, ¿por qué no dejas que ellos te ayuden también? –la mujer se volvió con unos gráciles pasos que parecían pisar el aire, pues se movía con una gracia singular y sin hace ruido ninguno, al ritmo de su armoniosa voz.

“Cambia, vacía todo eso que te disuelve y te hace daño, comparte tus pensamientos, ideas y sentimientos, no pueden ser tan malos. Este mundo no tiene porque seguir siendo así, abre sus puertas y deja que se pueble, que los niños jueguen y esos viejos critiquen lo que quieran criticar –dijo marcando un arco con la mano-. Abre tu alma al mundo. Busca tu metas y deja que ocurra. Tú decides –ella le miró a los ojos, al alma habría jurado él, y en un dulce y veraz instante fundió sus labios con los suyos para luego desparecer.

-Ya he decidido –se dijo algo extraño aún Kigo

Paro una pelota con los pies que venía seguido por un niño que no pasaría de los tres años sonriendo de felicidad. El niño se paro y le miró sin reducir la sonrisa. Kigo le devolvió la sonrisa y la pelota, y le acarició la cabeza alegremente.

-¿Le pasa algo señor?

-Todo va a cambiar chico, todo va a cambiar. Y juro que lo intentaré.

Raistlin (19/04/2009)

“¡Amo del Pasado y del Presente! –se mofó de sí mismo entre risas huecas, burlonas-. No soy amo de nada. Mi infinito poder es una falacia, estoy atrapado, ¡sí, atrapado! Al seguir sus improntas, sé que todo cuanto ocurre ya ha ocurrido antes. Veo a seres con los que nunca antes me había cruzado y, sin embargo los conozco. Oigo los ecos de mis palabras pronunciándolas. ¡Esa faz! –se desesperó, a la vez que auscultaba sus rasgos-. Ese semblante no es el mío ¿Quién soy? ¡Mi propio ejecutor!”

Sus desvarios resonaban en los recovecos de su mente, y no se dio cuenta de que los había manifestado en un grito desgarrado. En un frenesí, perdido por completo el dominio de sus acciones, el nigromante se clavó las uñas en su piel cual si su rostro fuera una mascara que pudiera arrancar de sus huesos.

-¡Detente Raistlin! ¿Qué haces? ¡Te lo suplico, reacciona!

Ajeno a esta llamada, persistió en su afán hasta que unas manos suaves y firmes al mismo tiempo aferraron sus muñecas. El mago forcejeó unos instantes. Pero su ataque de demencia no tardó en mitigarse. Las turbias aguas en las que se debatía se remansaron y, en su retroceso, le dejaron sereno, exhausto. Se despejaron sus sentidos, de tal modo que tomó conciencia de un lacerante dolor en los pómulos y, al examinar sus uñas, las halló manchadas de sangre.

-¡Raistlin!

Era Crysania quien así lo invocaba. El hechicero, sentado en la hierba, contempló su figura erguida frente a él. Advirtió que lo sujetaba para impedir que se lastimase y que, en sus pupilas dilatadas, se dibujaba una profunda angustia.”

(Leyendas de la Dragonlance, Vol. 2; M.Weis y T. Hickman)

Soltó el libro en la mesilla junto al movil y otros aparejos a la vez que se frotaba los ojos cansados tras horas de explorar los cuidados versículos de el segundo tomo de las Leyendas. Apagó las luces intentando conciliar un sueño con el que, irónicamente, llevaba días soñando; pero no pudo evitar sobresaltarse al ver una sombra que tomaba el libro y lo abría por la misma página que lo dejó.

-¿Cuantas veces has leído esa página? –dijo sin prestar atención a Kigo, que se destapó y se sentó en el borde de la cama.

-No sé, muchas.

-¿Por qué? –cuestionó mientras hojeaba el tomo.

-Pues no sé, …supongo que porque siempre me he sentido conectado con Raistlin –dijo mientras agachaba avergonzado la cabeza.

-o.O! Quieres convertirte en un dios sin importar lo que tengas que hacer? –preguntó con una mueca sarcástica.

-Idiota, claro que no. Hay otras formas de preguntar mas directas y menos estúpidas. –paró su discurso y tomo aire para empezar- Raist ha vivido siempre al margen de todos, le dejaban siempre al lado y si no lo hacían, era él mismo el que se encargaba de seguir así. Quiere demostrar al mundo que es alguien, que está ahí y vale mucho, solo busca una oportunidad. Aunque se ha desviado en su camino.

“Cuando cree que ha conseguido lo que busca, se crispa porque ve o cree que todo lo que ha conseguido –hemos conseguido- es una mentira. No sabemos que hacer ni que pasa, y eso da mucho miedo y angustia. Sin embargo no quiere mostrarse a los demás, no quiere que le vean débil o frágil, se lo guarda todo dentro, metido en una bolsa de pinchos y cuchillas que no para de girar y descomponerlo por dentro. Pero no se da cuenta de esto hasta que no llega alguien y le muestra que no es tal como lo ve, alguien que es muy especial para él aunque se niegue a decirlo. Pero lo reconoce.

-Buah, valla discurso –dijo en tono socarrón

-Entonces se encuentra en una situación jodidamente ambigua –dijo ignorando la burla-, quiere ser fuerte, y cree que los sentimientos solo le hacen débil, no tienen nada que ver con su arte ni con su fin, pero ama a Crysania y también la ansia a ella, pero él no es un humano corriente, no puede tomarla ni respirar su dulce fragancia. Elija el camino que elija cree que va a salir perdiendo.

-Y que elige Raistlin al final, no lo he leido

“-Estoy bien –dijo secamente-. Vete, necesito un poco de soledad”

Leyó Kigo con palabras textuales.

Llueve (22/02/2009)

Otra tarde, igual que la anterior, igual que ayer, no sabes porqué pero tu refugio de sábanas te hace sentir bien, alejándote del ruido y del resto del mundo. ¿para qué queremos estar con ellos si se sienten tan lejos de nosotros? el mundo gira y gira a tu alrededor, como en todos los demás, pero para desgracia, parece que se ha olvidado de nosotros. ¿Triste verdad? Un velo se ha formado entre ti y el resto del mundo, ¿por qué se sienten tan lejos de nosotros?

Pero esta tarde es distinta, parece hecha para ti, desde tu fuerte de seda puedes oír un leve chisporroteo, al principio solo son unos leves toquecitos divertidos que parecen pedirte: ¡Ey! ¡Espabila! ¡Hemos llegado!. Luego se animan y en una húmeda y fría melodía se acordan al ritmo de tu corazón y ponen banda sonora a tu aislamiento. Sientes un impulso, y te levantas a mirar por ese ojo al mundo. EL cielo está gris llorando lágrimas que lo rayan y apuñalan a su tierra, huyendo luego cuesta abajo del crimen que han cometido.

Esta imagen se graba en tu memoria, y sin saber por qué, sacas un poco la cabeza y dejas que las frías gotas acaricien tu rostro. Y te hacen sentir más vivo, mejor dicho, te hacen sentir cosas, unas buenas y otras malas, y sobre todo las que te han hecho levantar una barricada allá donde vas. Esa imagen te viene a la cabeza, sin saber como ni cuando, desearías poder ir a compás de ella el resto de tu vida, por segundos sientes alegría y añoranza por poder solo contemplar su mirada, pero en condena, recuerdas que el laberinto de la fortuna te ha vedado ese camino. Entonces unas lágrimas amargan la lluvia que ilumina tu rostro, y agachas la cabeza negando tu mirada al cielo que te acompaña en su llanto.

En medio de tu silencio, una canción parece haberse colado y llama tu atención que entra en tu habitación para atender a la extraña. Sin saber como "Rain" ha aparecido en la lista de reproducción, ¿te acuerdas del título del disco? Sí, "we're not alone here", observas tu ambiente ¿irónico no? Quizás ese título tenga más razón de lo que tu piensas. Puede que no te sirva de consuelo, pero ahí afuera hay gente con problemas como los tuyos, si, vale, algunos no tendrán comparación, pero ten por seguro que hay alguien con un problema peor que el tuyo (gracias Eli por este consejo). Cientos de personas van por tu mismo camino, no todas vuelan al mismo nivel, pero te acompañan en tu silencio. Pero no hace falta que te montes tantas metáforas, a los pies del escritorio del PC, varias barritas parpadean jugando con el naranja. Sí, son tus amigos, que se preocupan por ti, contesta de una vez y deja de hacer el ímbecil, aunque no te sientas bien, no les preocupes, no se merecen ese trato ¿no crees?

Recuerda NUNCA estamos solos aquí por mucho que nos empeñemos en creerlo.

Deja el lápiz (03/02/2009)

Otra vez lo mismo, el profesor vuelve a explicar el tema que seguro que te colarán en selectividad, pero bah, te da completamente igual, que te importa en ese momento una nota y unos conocimientos, si el lugar donde deberían colocarse están hechos un amasijo de escombros. La punta de tu lápiz empieza a gritarte por su desgaste, ¡Deja de golpear la mesa inútil! ¡Eso no te va a ayudar!, parece decirte cuando ves que su "sombrero" rojo tiene algún que otro parche.

"No te va a ayudar, ¿y qué?, lo sabes mejor que nadie, es como enviar un mensaje en morse a tí mismo, a tu soledad. Seguro que no te lo va a reprochar nadie... pero porque nadie escucha el grito de tu interior, bueno, me equivoco, algo sí, tu soledad, que te lo devuelve como si de una gran montaña que confunde a su escalador con su eco.

"¿Para qué pedir consuelo a tus amigos? Por que eres arrogante y egoísta, crees que el único con problemas eres tú, que los demás no pueden entenderte, sabes que te equivocas, eres tú el que no quiere verse desde otros ojos, el que no quiere ver la verdad de no estar completamente en lo cierto. Sabes que te equivocas, que ese negro quizá solo se un gris con un matiz más oscuro, pero quieres y te esfuerzas por verlo negro, porque crees que te hace más el centro, más importante y diferente de los demás, porque .... te devuelve a la soledad que no te va a protestar nada y que te va a hacer ver el mundo tal y como quieres verlo, pero no lo olvides estas solo, por muchos compañeros que te piden que dejes de comerte el coco y de gastar tontamente la cabeza del lápiz, pero hasta que no abramos nuestra mente y queramos de verdad que nos ayuden, tendrás decenas de amigos a los seguirás y te seguirán hasta el final, pero en el fondo seguirá existiendo ese abismo al que estás negando una pasarela.

"Te quejas a tus adentros de que nadie se acerca como querrías o que todos se sienten muy lejos de tí, pero ... ¿no se te ha ocurrido bajar el puente verdad? Y al final lo sacas afuera, no quieres salir, o se te escapa una voz muy subida de tono contra alguien que no tiene la culpa de que te aisles, no solo vas a sufrir tú, también los que te rodean, pero te da igual, no piensas reconocer la auténtica verdad de tu situación, ¿es mejor seguir desgastando la cabeza del pobre lapiz no?

-Joder como te enrrollas para ser solo una

-¿Era lo que querías oír no? -responde la soledad

-Sí, me has dicho la verdad...

-No lo sé, preguntaselo a tus amigos.

-...

¿Somos realmente lo que queremos ser? (30/01/2009)

Artículo de opinión escrito para una revista del instituto

Con este título no me refiero a que haya un señor vestido de corbata que dirija constantemente nuestros pasos, no, me refiero (o quiero hacerlo) a sí en realidad sabemos por qué hacemos las cosas que hacemos a diario, por qué llevo estas zapatillas deportivas y no aquellas, o por qué cuando un joven (menor de edad) empieza a beber un gin-tonic en vez de un refresco. Creo que no muchas son las veces que nos preguntamos cosas como esta, y tampoco ocurre que el ser humano, a lo largo de milenios de historia, se podría decir que ha meditado sobre sus acciones, o si lo ha hecho no ha aprovechado todo lo que pudiera su reflexión. Un ejemplo claro son las guerras, ¿por qué no hablarlo tranquilamente mientras tomamos un café y dejamos los petardos a un lado? No, y sabemos que las guerras nunca traen nada bueno, como dijo Mathama Ghandi: “Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia”; y si embargo seguimos todavía ahí “dale que te pego”. Pero llevándolo a ámbitos más comunes como lo es la vida cotidiana, es real que nos controlan, a nosotros y a nuestras costumbres y acciones diarias, somos unos “borregos” (que no se sienta nadie insultado, no es esa mi intención, me refiero a que seguimos las órdenes que nos dictan si protestar ni contradecir nada), y creo, que hoy gran parte de esto la tiene la sociedad, y si que hay que señalar, la occidental, y si me duele más el índice, es por el capitalismo económico (ojo, que el comunismo no se libra), porque claro, cuanto más dinerito sueltes, más feliz te harán (o eso creemos) y ellos también estarán felices. Y los medios de comunicación tienen también mucho que ver en esto, pues es el encargado de transmitirnos unos valores y unas costumbres que la sociedad, o más bien los que la dirigen y quieren permanecer ahí donde nadie les moleste, quiere que mantengamos. Cojamos el ejemplo de unas zapatillas de deporte, tenemos una marca A y otra marca B, a primera vista las dos están hechas de materiales de buena calidad, son resistentes y transpiran que te cagas, lógicamente deberían valer y venderse más o menos igual, pero claro, por medio está el señor capitalista A que quiere sacar más beneficio que el B, y hace unos anuncios con los que el B no podría ni soñar, ¿cuál se vende más? ¿Cuál llevarías tú?

Otro ejemplo más crítico y adecuado, es el que se da todos los fines de semana en España, en cualquier descampado, calle, discoteca, bar, etc. Miles de jóvenes, (y no quiero deciros que más del 72 % de los jóvenes de dieciséis años beben alcoho) gastan su dinero en distintas variaciones del etanol con el fin de “pasárselo bien”. Si les preguntamos que por qué lo hacen por impresionar (esto es verdad, mírenlo en san google bendito), para parecer adultos (¡pero si tienes 16 años alma de cántaro!), o otras razones estúpidas sin sentido, pero seguro que ninguno sabe realmente porqué lo hace ni los daños que le causará a su organismo tarde o temprano (e inevitablemente). Creo que las tasas de jóvenes consumidores en España son tan altas porque nuestra sociedad no deja de promocionar que si bebes, fumas y demás serás más adulto y aceptado entre el resto del grupo, y por tanto te divertirás más, y puedo asegurar que no es verdad, pero, como no, detrás de eso están los señores destiladores y tabacaleros pinchando para que cada dos anuncios aparezca “Marboro” o “Bacardi”. Lo que quiero decir y sin más rodeos, es que dirigen nuestros actos y pensamientos, sin que nos demos cuenta en cada detallito que vemos a diario, sorprendería saber la cantidad de mensajes subliminales que hay en un anuncio de cualquier tontería (pongan publicidad subliminal en el apartado imágenes de google). Para poder o al menos intentar que esto no ocurra así, debemos aprender a ser críticos y no tragarnos ni hacer todo lo que nos dicen indirecta o directamente (que yo todavía no puedo hacer) y buscar la verdad, por beber alcohol no voy a ser ni más macho ni más maduro, sino tener un hígado hecho una mierda, con perdón de la expresión. Y a la vez intentar que esto no pase a nuestro alrededor ni con los que están siguiendo nuestros pasos (reconozco que no me gustaría ver una generación de enanos embriagados). Por último, y con perdón si he ofendido a alguien, no quiero decir que nos revolucionemos contra el sistema, contra la política actual, contra la religión (que ya hablaré otro día), contra el sistema económico y contra todo lo que se levante y ande (¡Lo cual me encantaría hacer!), un poquito de crítica aplicada y seguro que todo irá sobre ruedas. Esto es lo que yo pienso, y si lo han leído, gracias y allá ustedes con lo que piensen.