Lunes diez de octubre- 18:00
Descripción del caso:
Segunda sesión con el chico. Es algo corpulento, pero es muy introvertido y presenta una leve fobia a mantener relaciones sociales con personas fuera de su ámbito, aún me cuesta hacer que tome confianza y se relaje. Mantiene la vista perdida y rehúsa cualquier contacto visual. Casi no le quedan uñas para morderse.
Datos recogidos:
-Dime, has notado algún cambio desde la última sesión, algún suceso importante esta semana... -me mira de reojo y luego vuelve a mirar al punto imaginario de la pared.
-Nada
-Algo ha tenido que ocurrir, la vida es una continua sucesión de hechos -intento tener un tono de voz vacío, no quiero que el chico asigne valores positivos o negativos a ese pobre resumen de su semana -algo habrás sentido o pensado sobre esa semana. ¿A qué has dedicado el tiempo libre esta semana?
-Ts.. -vuelve a meterse en ese silencio tan frecuente, de repente hace un ademán como si fuera a decir algo pero se arrepiente, le hago una señal para que siga hablando; es extraño, parece que siempre que tiene que va a hablar busca mi aprobación- ... esta semana he jugado menos a los videojuegos, estoy perdiendo cierto interés, no sé, quizá sea bueno, el curso pasado casi me lo echan a perder, de todas formas mi portátil no da para mucho y mis padres nunca accederán a comprarme un sobremesa en condiciones.
-¿Has leído algo interesante o tienes algún nuevo dibujo que enseñarme?
-No, lo he intentado pero siempre que me pongo noto como.. como si me faltar algo, ganas, motivos, razones para hacerlo. Me compre buenos libros en la feria del pueblo pensando que lo que Dostoievski y Hemingway fueran a enseñarme me motivará a leerlos pero nada, ni siquiera he empezado el último libro de Cazadores de sombras, lo cual me extraña, me encanta esa saga y pese a que este libro está centrado en mi personaje favorito no soy capaz de leer más de una página... lo mismo me pasa con los dibujos, no puedo, no puedo..
- ¿Y desde cuando te sientes así?
-Hará cerca de un año y medio, pocas cosas me motivan ya, ni siquiera la facultad ayuda, acudo por mero deber. Ni las chicas me empujan a hacer algo, no percibo sentimiento ninguno en ellas, nada, estoy vacío, no siento nada más que una buena amistad con las que trato frecuentemente, y a las que no conozco casi me limito a valorar sin están buenas o no...
-¿No crees que eso es un juicio un tanto materialista?
-Lo sé, y lo odio -estaba empezando a frustrarse-, pero es que no puedo pasar a un nivel mayor, ahora mismo no me llega a gustar ninguna chica para querer empezar una relación o un simple rollo de una noche, bueno no voy a mentirle, si hay chicas con las que gustoso me acostaría pero desteto esa idea porque no tendría sentimiento que lo justifique, casi solo me movería por el instinto y el hedonismo; estaría usándola para satisfacer una necesidad y no le aportaría nada, es un acto muy egoísta -se está abriendo bastante, tengo que tener cuidado de no cortarlo.
-Pero algo tendra que motivarte a hacer algo, algo tiene que hacerte sentir bien
-Bueno, últimamente he empezado a interesarme por la magia, es fascinante, es el arte de la manipulación "sana" de la percepción, auna psicología y matemáticas, y bien hecha puedes crear buenos sentimientos en la gente; además cuando consigo hacer que se fascinen, ver sus caras de ilusión me llena de satisfacción.
-Excelente, es un buen avance, luego tienes que hacerme algún juego. Hemos hablado de lo positivo, pero cuéntame también algo acerca de lo que te fastidia.
-Bueno, no sé, odio que cada diez minutos mi madre me recuerda que tengo que estudiar, odio los silencios incómodos en las conversaciones que no quiero tener, odio encontrarme con familiares que no recuerdo y que me manden recuerdos para mis padres, odio la estadística, detesto tener que vivir todas las semanas en sevilla, odio que la gente pretenda buscar los trucos de la magia en vez de disfrutarla, detesto tantas cosas pero me motivan tan pocas...
-¿Sabes que tienes que decirle a todo eso chico?
-¿El que?
-QUE SE JODAN -el joven no pudo evitar sonreír, había conseguido hacer que se riera, la cosa no estaba perdida del todo...

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